CITA CON LAS URNAS MIRADOR // ANTÓN LOSADA
La 'ley Rajoy'
Ahoras de un cierre que se aventura encendido, la derecha ha logrado convertir la campaña electoral gallega en un cenagal donde solo rige una ley, la ley Rajoy: todo el mundo debe dar explicaciones, a no ser que milite en el Partido Popular. El resultado ha sido una intensa movilización de los suyos por acción, pero también de los otros, por reacción.En Galicia la ley Rajoy es la estrategia. A lo largo de la carrera electoral, los populares han exigido toda suerte de aclaraciones y han hecho bien. Para eso le pagamos a la oposición. Hicieron la ITV al famoso coche de Touriño, de precio ciertamente mejorable, y la pobre respuesta socialista fue su recompensa. Sin más pruebas que sus sospechas colgaron el fantasma de caciquismo a la adjudicación eólica, el mayor concurso público adjudicado nunca en Galicia y las primeras dudas nacionalistas fueron su premio.Ya en campaña, han tirado munición más gruesa. Convirtieron en un secuestro el pasmoso error de Anxo Quintana al acudir a un mitin sin asegurarse de saberlo todos los asistentes. De nada sirvió que el candidato nacionalista pidiera disculpas al medio centenar de agraviados.Luego se convirtió en prueba de corrupción una inocente foto veraniega con un empresario de prestigio, publicada varias veces en las páginas sociales. El último paso ha sido cuestionar su integridad personal expandiendo rumores sobre su vida privada y sus relaciones sentimentales, en un movimiento que convierte la campaña política en una sucia cacería personal.A todos han pedido cuentas Rajoy y Feijóo, con el apoyo aéreo de la prensa más reaccionaria, debutando con gran alarma social en la pacifica Galicia con su mejor repertorio de caza. La oposición está en su derecho. Fijar sus límites es su responsabilidad. Pero olvidan que las explicaciones, como bien marca otra ley, la de Pepe Isbert en Bienvenido míster Marshall, nos las deben a todos y nos las van a pagar. Los populares no pagan, aplican sin complejos la ley Rajoy y los electorados nacionalista y socialista se enardecen. Si un juez investiga la corrupción en las fronteras del partido o detiene a un empresario enriquecido horas antes de fugarse, quién debe excusas es el juez. Preguntados sobre la trama que imputa ya a su tesorero, replican que se presentan en Galicia. Preguntados por quién paga la campaña, remiten al partido. Y repreguntados sobre su financiación, exigen cuentas a Garzón. Preguntados por la Diputación popular de Pontevedra, ofertando en plena campaña puestos de trabajo a cambio de una entrevista, ni saben ni contestan. "¡Que inventen ellos!", dijo Unamuno. "Que se expliquen ellos", dicta Rajoy. Y los votantes se encienden. A ver quién se quema más hasta el domingo.