1/5/14

Parados: los prisioneros de los piratas de lo público.


Hoy primero de mayo, mundo repunante ofrece un extracto de Piratas de lo Público dedicado a analizar el asalto al mercado laboral desde el Neoliberalismo Corsario.


En el nombre del paro.


            En la nueva estrategia de abordaje al bienestar, el Neoliberalismo corsario esta vez trae prisioneros. Los parados son los rehenes que ofrece canjear a cambio de un precio: el Estado del Bienestar. En nuestra “vía media” del bienestar, el empleo representa un factor clave de su financiación. Al tratarse de un sistema con fuerte presencia de servicios financiados vía cuotas y contribuciones, su sostenibilidad demanda una tasa de paro baja. Si el desempleo sube, el sistema de bienestar ve fuertemente reducidos sus ingresos y soporta un aumento exponencial de la demanda de ayudas. Si la tasa de paro permanece baja, el bienestar parece sostenible. Si el paro sube, el sistema de bienestar se convierte en un problema. El argumento no puede sonar más sencillo e intuitivo: ingresamos menos por el paro pero gastamos más por los parados. Para recuperar el empleo y la actividad hay que reducir ese gasto y liberar recursos que creen el empleo que pueda volver a financiar el gasto. De acuerdo con la lógica corsaria, si queremos liberar a los parados, debemos encadenar al gasto social.
            En el año 2007, según la EPA, en España había algo más de 20.257.600 personas ocupadas y algo más de 1.833.900 en paro. Hoy tenemos  más de 16.600.000 personas ocupadas y más de 6.200.000 desocupadas. Nuestra tasa de actividad ha caído a poco más de la mitad de la población activa. La tasa de paro ha escalado del 8.3% en 2007, al 27.16% en 2013. El impacto para las arcas públicas ha resultado demoledor. La factura del seguro de desempleo ronda los veintisiete mil millones para los presupuestos de 2013. Con las estimaciones en la mano, ni el paro ni su factura comenzarán a bajar de manera relevante antes de 2015.
            El diagnóstico es bien conocido y ha sido archipublicitado por los propagandistas del Neoliberalismo corsario. En España había mucho desempleo porque contratar era arriesgado y despedir salía muy caro; por eso los empresarios habían dejado de contratar. En España se había “penalizado la creación de empleo” (Luis de Guindos. abc.es. 11/7/2011). El mercado laboral era rígido y los sueldos resultaban muy altos. De manera consciente, se excluyó de la explicación el dato contrastado de que el modelo dominante de empresa española se basa en contratar barato y a tiempo parcial en épocas de expansión y despedir de manera masiva para responder a las épocas de recesión. Un modelo que no permite aprovechar los ciclos expansivos para  asegurar mejoras en productividad o en competitividad. La verdad oficial solo admite que se despedía porque nuestra rígida y excesivamente garantista legislación laboral no ofrecía otra opción.
Del diagnóstico también se retiró de manera consciente otra evidencia que arruinaba esa verdad oficial. Es cierto que en España los salarios nominales han subido claramente. Pero los reales sólo lo hicieron durante la década de los ochenta, la década de oro de nuestro bienestar. A partir de los años noventa, se observa un cierto descenso, coincidiendo con los años de mayor expansión económica. Una tendencia que se confirmó incluso durante los años de la burbuja inmobiliaria, con un descenso continuo de la media salarial en términos reales. Hoy, en nuestro mercado laboral, la mayoría gana menos y una minoría gana muchísimo más. Según datos de la OIT, el 10% de los trabajadores que más perciben multiplica por cuatro el salario medio del 10% de los que menos ingresan. Para la OCDE, somos uno de los países desarrollados con mayores desigualdades salariales.
Los datos presupuestarios retratan de manera elocuente el uso simbólico de las políticas de creación de empleo por parte de un ejecutivo que se declara angustiado por el paro, pero actúa exclusivamente obsesionado por el déficit. Igual que la traumática política de consolidación fiscal exprés ha servido para “colar” a un electorado conmocionado el principio de que ningún gasto estaba a salvo y todo era recortable, el crecimiento continuado y espectacular de los datos del paro ha sido utilizado estratégicamente para desplazar a las políticas de empleo del núcleo duro de las políticas de bienestar, abaratar el despido y desamortizar masivamente los derechos laborales colectivos.
Ningún gobierno europeo habla tanto de los parados y ningún gobierno hace tan poco por ellos como el ejecutivo de Mariano Rajoy. En los presupuestos de 2012, el gabinete de Mariano Rajoy recortó un 5% el presupuesto para las prestaciones de desempleo y nada menos que un 21% el presupuesto para políticas activas de empleo. En 2013, el recorte de las políticas activas de empleo se disparó hasta los 1600 millones, un 34%. Muy significativamente,  la única partida que ha aumentado ha sido la dedicada a bonificaciones a la contratación para empresarios. Parece evidente que los recortes en gasto social no están sirviendo para liberar recursos para políticas públicas de creación de empleo. Puede que estemos pagando el rescate asumiendo copagos sanitarios o educativos, pero desde luego los piratas de lo público no están liberando a los rehenes.
La reforma laboral representa otro ejemplo de esta política donde se habla de los parados, pero lo que realmente importa es el déficit. El día de su presentación, el gobierno anunció que ejecutaba la reforma laboral para crear empleo. Ante la falta de resultados positivos, ha ido cambiando el discurso para sostener que la ejecuta hoy para recoger sus beneficios mañana, cuando se resuelvan de algún modo que nadie explica los verdaderos problemas de nuestra economía. En este momento, lo único incontrovertible y objetivo sobre el decretazo de Rajoy es que, a cambio del mayor recorte de derechos laborales de la historia de la democracia española, hemos obtenido mucha fe y un millón más de parados. El nuevo marco laboral ha avanzado de manera “extraordinariamente agresiva” en la misma dirección de los “decretazos” de Aznar y Zapatero. Por desgracia, los resultados de tanto y tan continuado empeño están a la vista: más de seis millones de parados. Pero el Neoliberalismo corsario jamás permite que la realidad le estropee una buena teoría. Así que la respuesta ante semejante fracaso ha consistido en acelerar el paso.
Con la misma legislación laboral, en el momento de la reforma, Euskadi rondaba el 10 por ciento de paro, mientras Andalucía o Canarias superaban el treinta. Los costes del despido apenas suponían entonces el 1.5 por ciento de los costes laborales totales. No parece que la famosa falta de flexibilidad externa e interna de las empresas tenga mucho que ver con el millón largo de empleos perdidos, por ejemplo, en la construcción. Son solo algunas de las evidencias que acreditan cómo el problema de nuestro mercado laboral reside en la calidad y potencia de la oferta y demanda de trabajo, no en sus mecanismos de ajuste. Se busca trabajo barato y de baja cualificación porque resulta más rentable despedirlo que conservarlo, reemplazarlo que formarlo. Mientras eso no cambie, en situaciones de bonanza tendremos paro por encima de la media Europea y en recesión, el ajuste se hará por medio de despidos masivos.
La reforma laboral ni responde a esos problemas, ni dota al mercado de trabajo de instrumentos que permitan corregirlos a medio plazo sencillamente porque no se ejecutó para eso. Se implementó para arrancar definitivamente a las políticas de empleo del núcleo duro de nuestro Estado del Bienestar. La nueva política de empleo que impulsa la reforma laboral pierde su dimensión social. Se reconvierte en una política exclusivamente económica al servicio de un modelo de empleo: trabajo barato y reemplazable.  La reforma multiplica con incentivos las oportunidades para que exista más rotación y más precarización. No se incentiva el ajuste vía despido, directamente se premia. Despedir está resultando aún más barato que contratar o invertir en un trabajador. La reforma fue ideada para renovar las plantillas con empleados más jóvenes, más baratos y con menos derechos transfiriendo costes ingentes al erario público, que subvencionará los nuevos contratos y el coste de rescindir los antiguos. Con el insufrible paro juvenil como coartada, se ha abandona a su suerte a los trabajadores de más de cuarenta años, tratados impíamente como un coste por amortizar.
El resultado a medio plazo será un mercado laboral con más trabajo, pero de baja calidad. Lo que implicará una rebaja muy sustancial de su capacidad para contribuir a la financiación del sistema del bienestar. La reforma de nuestro mercado laboral para abaratar el empleo funciona como una bomba de relojería en el corazón de un sistema que se sostiene en buena medida en base a cuotas y contribuciones individuales. Una amenaza ante la que, muchos trabajadores con empleo estable y bien remunerado, estarán cada vez más dispuestos a ejercitar la opción de salida de un sistema público mal financiado y sobrecargado, para ingresar en un sistema privado selectivo, más estable y mejor dotado.
El cambio de mayor calado incorporado por la reforma laboral del gobierno de Mariano Rajoy reside en el desmantelamiento radical de la política de empleo como una política social. En España, las relaciones laborales que han traído la prosperidad y el bienestar de la democracia se han articulado sobre un consenso básico donde la legislación laboral debía responder a un triple objetivo: asegurar los intereses del empresario, proteger los derechos de trabajador y amortiguar, por vía regulativa, el desequilibrio que existe por definición entre el poder negociador del empresario y el trabajador. La reforma ha dinamitado ese consenso. Supone una verdadera “desamortización social”, tanto del sistema de protección de los derechos del trabajador, como de los mecanismos de negociación colectiva. La diferencia reside en que la desamortización liberal sacó al mercado propiedad improductiva. Esta desamortización laboral expropia y vuelve a convertir en privados bienes que habíamos acordado asegurar como públicos porque así ganábamos todos.
La legislación laboral se rige ahora por un principio dominante: blindar los intereses del empresario. El trabajo ya no supone un bien social a proteger porque produce riqueza y asegura la cohesión social. Vuelve a conformar un factor de producción a abaratar para mantener los márgenes de beneficio. La evidencia empírica acredita cómo los mecanismos de negociación colectiva operan como una pieza clave para proveer crecimiento y estabilidad en cualquier sistema productivo. Reducen costes de producción, mejoran la eficiencia de los mercados, dotan de estabilidad el funcionamiento del sistema y la libre competencia y permite gobernar a escala la economía, reduciendo los costes de implementar las decisiones y mejorando su eficacia.
Ahora se repite hasta la saciedad que aunque la reforma no ha creado empleo, sí ha puesto las condiciones para generarlo cuando la economía lo permita. Ni es necesariamente cierto, ni tiene por qué ser así. La voladura “descontrolada” de la negociación colectiva reducirá la certidumbre en el funcionamiento de los diferentes sectores productivos y hará más difícil el gobierno de la economía. La ganancia que muchos empresarios perciben a corto, se verá neutralizada por los costes de un mercado laboral fragmentado, judicializado y sin mecanismos de gobernanza. Cuando la economía vuelva a crecer, el nuevo marco laboral puede convertirse en una rémora que lastre el ritmo y la calidad de nuestra recuperación. Porque, dogmatismos aparte, en una sociedad capitalista avanzada, el trabajo es un bien social a regular y proteger y la política de empleo conforma una política social, aunque solo sea porque ha demostrado ser lo mejor para hacer buenos negocios.



Antón Losada. Piratas de lo Público. 2013. Deusto 

25/4/14

Las maestras contra los piratas de lo público


           Para celebrar la semana del libro, aquí tenéis la famosa historia de las maestras de A Mariña que abre Piratas de lo Público....



            "Durante la década de los sesenta y setenta, un pequeño ejército invadió pacíficamente la Mariña de Lugo, el lugar donde nací y me crié. No eran topógrafos trazando carreteras donde solo discurrían pistas de tierra y piedra. No se trataba de ingenieros  tendiendo los cables de una energía eléctrica que se iba con las galernas del invierno. Tampoco eran médicos para llenar unos hospitales que no se construirían hasta treinta años después. Tampoco se trataba de arquitectos o aparejadores construyendo los polideportivos o los centros cívicos que hoy abren y se usan a diario. Se trataba de maestros de escuela, en su mayoría mujeres, muchas de ellas formadas por libre en el Colegio de la Sagrada Familia de Mondoñedo. Mal pagadas, abandonadas a su suerte, al frente de destartaladas escuelas sin bibliotecas ni laboratorios, tenían a su cargo todos los cursos y todas las adversidades. Solas en una comunidad que no sabía cuánto las necesitaba. Dejadas de la mano de un Estado que consideraba que al pagar su salario cumplía su parte del trato. Todo cuanto sucedía en aquellas escuelas era cosa suya, solo suya. Todo cuánto salió de aquellas escuelas fue también en gran medida cosa suya, su mérito y responsabilidad. Su diligencia, dedicación y esfuerzo impagables hicieron una revolución que cambió para siempre aquella comarca y a las generaciones que formaron, enseñándonos que el mundo podía ser un lugar lleno de conocimiento y luz.

            Eran y son funcionarias ejemplares. Pocos entendieron y cumplieron como ellas cuánto debe ser y para qué debe valer el servicio público. Ellas constituyen la inspiración principal de este libro. Muchos de aquellas niñas y niños a quien cuidaron en sus escuelas somos hoy abogados, profesores, médicos o periodistas gracias a la ayuda, el compromiso y el cariño de esas maestras. Ningun carretera, puente, industria o infraestructura pública hizo tanto por el progreso de A Mariña, ni ha dejado una huella tan poderosa. Las maestras cambiaron aquel mundo para siempre cambiando lo que los padres desearon para el futuro de sus hijos. Aquellas escuelas son los hospitales y colegios que hoy se pretende cerrar porque solo lo barato importa. Aquellas maestras son los médicos, profesores y trabajadores sociales que hoy son despedidos sin miramientos en nombre de la santa austeridad. Eso es el Estado del Bienestar que se pretende asaltar.

            Este libro no se escribe contra nadie. Se escribe a favor de lo público. Su única intención consiste en aportar un poco de verdad y reflexión a un debate público donde los gritos, las medias verdades y las mentiras se han convertido en norma y en hábito. Este libro quiere ofrecer argumentos, evidencias y persuasiones que puedan usar y resultar útiles a quienes no olvidan lo mucho y bueno que lo público nos ha dado como sociedad y como país. Nada más. Nada menos.

            Ni tenemos un Estado del Bienestar que no nos podemos permitir, ni hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. No permitan que la propaganda y la mentira virtual y viral en que vivimos les arrebaten tantos años de esfuerzo y sacrificio para salir de la pobreza y la ignorancia que han marcado la historia de España. Ustedes conocen esa historia mejor que yo porque la han escrito. Han sido sus protagonistas. Usted, amigo lector, también pertenece a esas generaciones de españolitos que no han hecho otra cosa que esforzarse para que sus hijos vivieran mejor. Este libro quiere contar su historia. Es un texto contra la desmemoria y los prejuicios de quienes creen que la riqueza y el bienestar solo se pueden ganar arrebatándosela a los demás.

            La sanidad pública, la educación pública o la Seguridad Social suponen los mayores éxitos de nuestra historia como sociedad y como país. Que nadie les convenza de lo contrario, porque no es cierto. Lo público ha cambiado este país. Lo ha hecho mejor, más equitativo y más libre. No es ni mejor ni peor que lo privado. Solo presenta una hoja de servicios que merece ser reconocida y apreciada, no manipulada y falsificada.

            Lo único cierto es que hoy lo público está en peligro. Pero no porque no funcione, o porque sea ineficiente, o porque no sirva. Está amenazado porque funciona. Su éxito ha convertido a la sanidad pública, a la educación pública o a las pensiones en grandes oportunidades virtuales de negocio puestas en manos privadas. Asistimos a un verdadero abordaje al Estado del Bienestar porque es un buen negocio y hay mucho que ganar. Se privatiza porque es bueno y muy rentable para quien privatiza. En los siguientes capítulos se demostrara con datos y evidencias como son la ideología y el interés, no la economía, quienes disparan contra lo público. Se probará con evidencias como la ambición por apropiarse del botín de los bienes públicos constituye la razón más poderosa para explicar los problemas de nuestro Estado del Bienestar.

            Como debe ser, empezaremos por el principio que no es hoy, sino que fue ayer. El capítulo I viaja al pasado para recuperar los sucesos de la primera gran privatización de Estado, aquella que afectó a las empresas y trabajadores del sector público industrial durante los años noventa. La esclarecedora lista de quien ganó y cuánto perdimos tras la privatización de los grandes monopolios públicos nos ayudará a entender mejor el presente, quien gana y quien pierde hoy con la puesta en manos privadas de los servicios públicos. El capítulo incluye un repaso sintético a las principales teorías que han buscado explicar las razones para la expansión y crisis del Estado. Así podremos presentar como se merece a uno de los protagonistas de este relato, el Neoliberalismo corsario, y a sus leales servidores, los burócratas corsarios, ellos son la razón primordial que impulsa y explica las grandes privatizaciones.

            Conocer las principales teorías de Estado supone una lectura exigente, pero imprescindible para entender cómo las ideas y acciones promovidas por el Neoliberalismo corsario representan el verdadero abordaje contra todo lo público, no la crisis y la recesión. Ellas solo son una excusa. Nada es casual ni inevitable en todo cuanto está pasando en torno a lo público. Responde a una estrategia. Lo cual no implica que se trate de una conspiración o un asalto perfectamente organizado. No es que no quieran, es que no saben hacerlo. Los piratas de lo público son ambiciosos, pero desorganizados. Como buenos piratas, solo se fían de su sombra. Afortunadamente, la cooperación es un bien muy escaso en el mundo del Neoliberalismo corsario.

            El capítulo II desmonta de forma contundente, mediante datos y evidencias, los mitos y mentiras que se nos ha pretendido contar sobre los milagros de las privatizaciones. Ni mercados más competitivos, ni clientes más libres, ni más riqueza y empleo para todos, ni una economía más competitiva o innovadora. Lisa y llanamente, más fraude, más economía opaca y menos ingresos para la caja común; solo mejores negocios y más beneficios privados para quienes salieron ganando con las privatizaciones al convertirse en amos y señores de verdaderos oligopolios piratas que solo conocen y se rigen por su propia ley.

            El capítulo III efectúa un breve repaso por los principales modelos de desarrollo del Estado del Bienestar y analiza la singularidad de la llamada "vía media" del bienestar español. Un conocimiento imprescindible para entender el sentido y el alcance del abordaje al Estado del Bienestar en España. En la segunda parte, se identifica y retrata a la nueva generación de burócratas corsarios que tornan hoy al abordaje del Estado del Bienestar.

            Esta vez vienen con una doble misión: asegurar la socialización de los costes de la crisis y poner el cartel de "se vende" en los servicios sociales básicos. La táctica de abordaje que están desplegando es sencilla pero tremendamente eficaz. Primero deterioran los servicios sociales empleando como arma sus políticas de recortes masivos. A continuación, descapitalizan sus principales activos minando y cuestionando la confianza, su dimensión redistributiva o la propia noción de servicio público. Finalmente, desmantelan la educación, la sanidad o el sistema público de pensiones mediante su venta o privatización por fases. Es el modelo de abordaje 3D al Estado del Bienestar.

            En el capítulo IV, se analiza en detalle el segundo asalto privatizador contra el Estado, desmontando con evidencias las falsedades y la propaganda empleadas para convertir la crisis económica en una coartada y una oportunidad para transformar los servicios públicos en lucrativos negocios. Los piratas de lo público usan las políticas de consolidación fiscal y sufrimiento masivo para imponer una nueva lógica en la toma de decisiones públicas. La lógica de la austeridad y la austerocracia, donde solo lo barato es legítimo, busca reemplazar a la lógica democrática. En su abordaje al Estado del Bienestar, la política, la democracia y la justicia solo suponen daños colaterales que están perfectamente dispuestos a asumir. 

            Los capítulos V, VI y VII desmontan con argumentos los cargos imputados por el Neoliberalismo corsario a la sanidad pública, la educación pública y el sistema público de pensiones. En ellos se reconstruye la verdadera historia de las políticas sociales en España, sus éxitos y sus fracasos, sus luces y sus sombras. A lo largo de los tres capítulos se demostrará el enorme valor social, económico y político que han aportado la sanidad, la educación o el sistema público de pensiones para convertir a España en un Estado moderno y avanzado. Mediante la comparación con los datos y cifras de los países de nuestro entorno, comprobaremos el fabuloso botín que puede suponer el aumento del gasto privado en educación, sanidad o pensiones para acercarse a las proporciones de las naciones que el Neoliberalismo corsario suele citar como modelos. Finalmente, en cada capítulo se proponen soluciones y políticas para gestionar los verdaderos dilemas y retos que debe afrontar el futuro de la sanidad, la educación y las pensiones. Nuestro Estado del Bienestar no es ni insostenible, ni ineficiente, pero debe aprender a pensar mejor y a gestionar con anticipación un entorno a cada momento más volátil y cambiante.


            El capítulo VIII intentará aportar algunas bases para construir un nuevo discurso de afirmación de lo público como un valor indisolublemente unido a la propia idea de democracia. Quienes creemos en lo público debemos abandonar el resistencialismo y las posiciones defensivas. Conservar el Estado del Bienestar tal y cómo está no es ni un objetivo, ni una solución. Es hora de pasar a la ofensiva y recuperar la iniciativa en el discurso y en las políticas. Acabar con el fetichismo del déficit, poner el crecimiento económico la servicio del bienestar, recuperar el papel central del objetivo del pleno empleo como compromiso clave de las políticas del bienestar, instaurar el concepto de "inversión social" y abandonar el concepto reaccionario de "gasto social", construir un federalismo del bienestar y poner en acción una nueva manera de hacer política conforman los ejes de ese discurso donde lo público vuelve a ser lo mejor para la democracia."



Piratas de lo Público. Introducción. Antón Losada. 2013. Deusto. 

11/3/14

11-M(entiras) después. Publicado el 11/3/2005 en El Periódico

11-M(entiras después)
Viernes, 11 de marzo de 2005
Por Antón Losada, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Santiago de Compostela (EL PERIODICO, 11/03/05):

Matar a alguien es algo terrible, le quitas todo lo que es y todo lo que puede llegar a ser –sentencia el pistolero William Muny/Eastwood de Sin perdón–. Siglos de filosofía y compasión resumidos en una frase tan pura como contundente contra tantas necedades pronunciadas tras una semana donde lo único claro es que deberíamos ponernos de acuerdo algún día sobre de qué hablamos cuando hablamos de homenaje a las víctimas y unidad frente al terrorismo. Nos guste o no. Por mucho que queramos pasar página, una parte de la élite mediática y política española sigue hurgando en la herida y no va a parar hasta que se le admita que lo único importante era lo que les quitaron a ellos. Por respeto a la verdad y a Chesterton, quien recomendaba ser tolerante pero intransigente, conviene parar un momento y fijar posición para que, un año después, 11 mentiras no devenguen verdades sólo por ser mil veces repetidas.

1. El Gobierno dijo la verdad. Falso. Aznar, Acebes y Zaplana mintieron a los españoles. Los testimonios de los policías ante la comisión prueban cómo el Gobierno retenía y manipulaba las informaciones policiales. Sólo oían y sólo nos contaban aquello que querían oír. Cuando el Gobierno entreabre la pista islamista, la investigación llevaba horas manejándola como principal.

2. Fueron otros los que mintieron. Falso. Hubo medios que, en la tarea encomiable de horadar el muro de manipulación, cometieron errores reconocidos y asumidos. Aún esperamos un mínimo gesto de humanidad y duda de quien estaba de guardia en el Gobierno cuando se produjo la mayor masacre terrorista de nuestra historia. Esperamos las disculpas de medios que publicaron entrevistas con el candidato Rajoy pidiendo el voto en la jornada de reflexión.

3. La autoría intelectual no está clara. Es mentira y doble. Está claramente identificada en el mundo del terrorismo islamista. Ni la Administración de nuestro amigo Bush baraja otra hipótesis. Utilizando la terminología de Acebes: sólo hay una línea de investigación abierta. Las otras están cerradas y lo saben. Por eso mienten dos veces. Cuando hablan de autoría intelectual, quieren decir ETA, sólo que sin decirlo para que nadie pueda desmentirlo.

4. Hay una conexión ETA-islamistas que no se quiere investigar. Falso. Todos y cada uno de sus indicios han sido investigados y desmentidos por los mismos confidentes que cuando alientan la teoría de conspiración copan portadas, pero cuando la desmienten ante el juez van ocultados en páginas interiores.

5. Una gran conspiración universal transmitió por SMS las especulaciones sobre la autoría para que el PP perdiera las elecciones. Es verdad que efectivamente hubo una especulación sobre la autoría… La construida y televisada en directo por un Gobierno que tomaba decisiones con un único cálculo: si es ETA, mayoría absoluta; si son los islamistas, pagaremos la guerra de Irak.

6. El atentando tenía clara finalidad política: que no ganase el PP. Es cierto que el terrorismo siempre tiene una finalidad política, pero siempre la misma: destruir la política. Pero es irresponsable especular sobre los fines de los terroristas y falaz asumir que sabían que el Gobierno iba a mentir, o se iba a provocar tal movilización electoral. Es darles su mejor arma de destrucción masiva: acreditar la lógica de sus actos y su capacidad de asegurar resultados.

7. El PP iba a ganar las elecciones. Es falso y poco democrático. A no ser que se sueñen con un modelo de democracia que otorgue a las encuestas el mismo valor que a las votaciones. Es un modelo de democracia que sale más barato, pero es un negocio ruinoso. Cada pagano tiene siempre su sondeo.

8. El atentado varió el resultado electoral. Falso y poco respetuoso con usted y conmigo. Contrariamente a cuanto piensan algunos en la derecha mediática y política de este país, no sólo ellos tienen principios y valores y votan de acuerdo con ellos. Tampoco son los únicos que han plantado cara a los terroristas. Quien firma esta pieza, tiene sus principios y valores. No tan verdaderos ni tan grandes, pero también vota conforme a ellos. Usted, amigo lector, seguro que también.

9. No se quiere investigar ni conocer la verdad. Es una mentira vieja y repetida. Es la nueva formulación de la vieja ecuación de Aznar: discrepante igual a desleal, desleal igual a cómplice y cómplice igual a criminal. Si no se comparte la versión de Zaplana, es porque no se quiere saber la verdad. Para completar la paradoja, quienes acusan al mundo en general de no querer averiguar su verdad, lo hacen sobre los datos que aporta la investigación policial y judicial cuya credibilidad cuestionan.

10. Se quiere cerrar en falso la comisión con un documento fraudulento. Es falso y es un error del PP empecinarse en convertir un documento criticable por su grado de ingenuidad y voluntarismo en una especie de trampa para elefantes. Por mucho que se esfuercen, ni se explica ni se entiende.

11. Estamos todos contra el PP, es un contubernio universal. Es mentira y sólo con mucha terapia tiene remedio.

Dudo que este país aguante mucho tiempo más con una parte empeñada en viajar en el túnel del tiempo para cambiar la historia, mientras todos hablamos de respeto a las víctimas pero decimos cosas distintas. Pero igual que Rajoy acaba de defraudar a todos quienes sabemos de su capacidad para sacar a la derecha de su atolladero, conviene recordarle a Zapatero que ahora es el presidente del Gobierno y al presidente corresponde el liderazgo, la generosidad y la responsabilidad de arrejuntar al país en cuanto nos une: respeto por los muertos y unidad frente a los asesinos. Cueste lo que cueste.

5/3/14

Maltratadas y abandonadas

Las mujeres que sufren maltrato son víctimas dos veces. Son destrozadas primero por los cabrones que abusan de ellas, amparados por la ley y una sociedad que obliga a huir y a esconderse a las víctimas y no a los verdugos.

Son pisoteadas después por madres y padres que les dicen que hay que aguantarse, por policías, guardias o jueces que les cuentan que no será para tanto o que están mintiendo por dinero, por medios de comunicación que hacen chistes fáciles con eso de la “igualdad” y “lo de las tías”, y por gobiernos que recortan sin piedad las ya miserables partidas y exiguos recursos destinados a las políticas contra la violencia de género, mientras expresan su dolor por las víctimas en la televisión. Denunciar violencia de género en España no es un acto de coraje, es un sacrificio heroico.


Según una encuesta que acaba de publicar la UE, casi tres de cada diez mujeres europeas son víctimas dos veces del maltrato. Eso no es lo peor. Según los datos de la encuesta en Suecia se maltrata más que en España. Sabíamos que teníamos la mayor economía sumergida de Europa. Ahora sabemos que también tenemos mucha violencia de género en negro. Piénselo la próxima vez que haga un chiste, o le cuenten cuánto nos hemos ahorrado en igualdad.

4/3/14

Chantajistas

Miguel Blesa declara al juez que un jubilado que cobra su pensión no es un ignorante financiero. La Lagarde, la Señora del FMI, reclama más reforma laboral y menos estorbar con los derechos de los trabajadores. El gobierno anuncia como un gran logro que a partir de ahora los impuestos de los trabajadores van a subvencionar a los empresarios con una tarifa plana de cien euros en la Seguridad Social.

La culpa es nuestra. Nos lo hemos buscado. Lo primero que se aprende viendo películas sobre chantajes es que nunca hay que pagar al chantajista. Siempre vuelven a por más.