28/4/15

12/4/15

Encuestas y dudas de politólogo viejo

En su edición de domingo 12/4/15 El País publica una encuesta donde @metroscopia sitúa por segunda vez a PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos en una situación de prácticamente empate técnico. No pretendo discutir tales resultados, avalados por la seriedad y profesionalidad que siempre ha demostrado Metroscopia. Si eso publican, eso es lo que ven. Sólo pretendo plantear algunas dudas que me sugiere la presentación de los resultados y me gustaría ver aclaradas.

Como en la entrega anterior de marzo, en la información publicada se presentan dos gráficos. El gráfico de lineas ofrece la estimación de voto efectuada por Mestroscopia y el gráfico de barras representa la intención directa, esto es lo que los encuestados contestaron sin ningún tipo de elaboración.




Si observan el gráfico de barras, las respuestas espontáneas de los encuestados, comprobarán que aparentemente nadie ha contestado el tradicional "No sabe". De acuerdo con esa información gráfica, el cien por cien de los encuestados sabe si va a votar o no y, caso de hacerlo, a quien votará. 



Son dos las cuestiones que platean esta presentación gráfica. Ambas afectan a la validez y claridad de la información suministrada por la encuesta:

1. En el gráfico de intención directa no hay porcentaje de votantes que dudan porque nadie entre los encuestados duda si votar o no y caso de ir a votar tiene decidido a quién.
2. La duda no aparece porque ha sido asignada por el encuestador. Es decir, a aquellos se han declarado no saber a quien van a votar, se les ha asignado una determinada intención de voto o se les ha imputado a la abstención.

Si la explicación correcta es la segunda, estamos ante dos decisiones metodologías cuestionables, dado que ya no seria un gráfico de intención directa, sino asignada por el encuestador. Además, se basaría en supuestos mas que cuestionables, como asumir no votar y dudar a quien votar es lo mismo.

Si la explicación correcta se parece más a la primera, entonces se plantearía un tercer problema. Si la intención directa de los cuatro grandes partidos es la mostrada por el gráfico de barras y nadie duda ¿de dónde salen los votantes para sumar el porcentaje de voto estimado que se les imputa en el gráfico de lineas? ¿son sólo el resultado de calcular el porcentaje sobre el voto válido? ¿a dónde van los tres puntos menos de abstención que se estiman respecto al 29.9% previsto en el gráfico de  intención directa?

Si la intención directa de voto al PP, Podemos y PSOE se sitúa en torno al 15% y la de Ciudadanos representa el 12,5% y nadie duda a quiėn votar ¿de dónde salen exactamente los votantes para que todos se sitúen en el entorno del 20% en intención estimada de voto? ¿de dónde salen los votantes para que Ciudadanos crezca siete puntos o el PSOE, PP y Podemos cinco puntos y corregir las diferencias en intención directa? 



Versión actualizada a las 14:13


11/4/15

La cafetería del PP. Elperiódico.com

En el Partido Popular van todos con la espalda pegada a la pared por miedo a los cuchillos y las balas perdidas que salen de los despachos...Leer artículo en Elperiódico.com

10/4/15

La verdad sobre las ayudas a la banca privada española


            Estos días habréis oído, así como de pasada y como si no tuviera importancia, que la UE ha abierto una investigación para aclarar en concepto de qué se le vienen perdonando a la banca privada española casi cincuenta mil millones en impuestos. El Gobierno les llama “activos fiscales”, la banca niega que sean ayudas encubiertas y afirman, sin sonrojarse, que no han recibido un euro en ayudas públicas. Aquí tenéis algunos datos que os pueden ayudar a conocer la verdad sobre la ayudas a la banca.
 
Según datos de la propia patronal bancaria (AEB), en el año 2006. la banca privada española declaró unos beneficios de 11.659 millones de euros, un 41% más que el año anterior. En 2007 se embolsó casi 25.000 millones y durante 2008 más de 16.000 millones. Ese año, sólo el Banco de Santander consignó 9.400 millones de beneficio neto mientras el BBVA anotaba 5800 millones. En 2011, uno de los años más virulentos de la crisis, la banca privada española registró más de ocho mil millones de euros de beneficios. El año siguiente, 2012, supuso el momento más duro para la banca privada, el ejercicio que menos ganaron; apenas 1731,9 millones de euros tras la abrupta entrada en pérdidas del Banco Popular y verse  obligados todos los demás a consignar más de cincuenta mil millones para sanear sus créditos inmobiliarios. En 2014, mientras usted iba tirando como puede para tapar los múltiples agujeros de su economía familiar, la gran banca privada española ya había superado el bache y se había apuntado unos beneficios por encima de los 9000 millones de euros y sus previsiones mejoran con respecto a 2015.
Sin embargo, tanto éxito no ha impedido a la banca española prescindir de más de 60.000 empleos desde 2008 hasta situar la media de empleados por oficina (6,4) en la mitad  de la media de la zona euro (12,4. Datos BCE). Tampoco ha ahorrado a los contribuyentes sufragar más de 61.000 millones en ayudas directas a la banca española desde 2009, aunque algunas fuentes (blogs.publico.es/juanTorres 26/11/2013) elevan el montante total a más de 250.000 millones de euros si se suman los avales (110.000 millones), los esquemas de protección de activos (28.000 millones), la compra de activos (72.000 millones) o las ayudas a la liquidez (5.000 millones). En estas cantidades no se incluyen ni el coste de oportunidad de las ventas a los cinco grandes y a precios de saldo de las entidades previamente saneadas con dinero público, ni otras ayudas más o menos encubiertas como el tratamiento de los llamados "activos fiscales diferidos", ahorros en impuestos que se les permitía obtener en el futuro por haber tenido pérdidas o efectuado provisiones en el pasado.
Los acuerdos de Basilea III impiden que tales activos formen parte del capital salvo si pueden ser usados de manera inmediata y sin restricciones. Para salvar los más de cuarenta mil millones de euros en activos fiscales de la banca española el gobierno ha convertido al Estado en garante de esos activos y ha eliminado el límite de 18 años para efectuar la compensación de pérdidas o benéficos y el pago de impuestos. Los  antiguos activos fiscales diferidos se han convertido así, de facto, en créditos contra la Hacienda Pública, hábiles para ser computados como activos en el capital de la banca privada.
También durante estos años de ayudas públicas y despidos masivos, según los datos de Hacienda y la propia AEB, la banca española ha tributado en el impuesto de sociedades a un tipo real medio del 15%, la mitad del tipo nominal del impuesto (30%). En 2011, el año en que comenzaron los recortes más duros para inversión social en sanidad o educación, o se privó a los funcionarios de su paga extra de navidad, la banca española pagó al fisco apenas 1.661 millones de euros sobre más de diez mil millones de beneficios brutos.
Para justificar semejantes cifras de negocio, beneficio y fiscalidad, sorprendentes y difíciles de explicar ante un país castigado por el paro, sometido al esfuerzo de financiar seis puntos del PIB en subvenciones a una banca que apenas paga impuestos y con la economía paralizada por la falta de crédito provocada desde el propio sector financiero, la banca suele argumentar que su éxito proviene de fuera de España. Reside en su internacionalización y el creciente volumen de negocio que manejan en el exterior. Es cierto, aunque no es ni de lejos toda la verdad. Casi la tercera parte de sus beneficios provienen de filiales e inversiones fuera de las fronteras del Estado español.
Pero también resulta cierto que más de la tercera parte de esos beneficios (36% en 2013) provienen de nuestros impuestos, concretamente de la partida presupuestaria destinada al pago de los intereses de la deuda pública española, sin duda el negocio del siglo para los señores de la banca privada española. El truco se llama carry trade” en la jerga de los economistas. El Banco Central Europea suministra dinero barato a la banca para que fluya el crédito y nuestra banca lo emplea en financiar la compra de deuda pública a tipos que triplican o cuadriplican el interés mínimo que han de abonar al BCE.
 
Mantener el margen de beneficio, aliviar aún más su ya liviana fiscalidad, abaratar los costes salariales y acudir en su ayuda con dinero público cuándo y cuántas veces hiciera falta. Esos han sido los curiosos y peculiares sacrificios exigidos por nuestros gobiernos a la banca para cumplir ese “gran objetivo nacional” de salir juntos de la crisis mediante un gran esfuerzo colectivo. Así se resumen sus aportaciones “solidarias” durante estos años de penuria.


Texto extraído de "Los ricos vamos ganando". A Losada. Deusto. 2015.
 

6/4/15

10 razones por las que #losricosvamosganando en el periodico.

Somos más, ganamos más dinero, tenemos más derechos, mandamos mucho más que antes de esto que los pobres llaman crisis. Los ricos no vamos ganando. Vamos goleando. Leer las 10 razones en el periódico.com