No deberían insistir sobre ese argumento. Primero, es su problema. Segundo, ya se verá la rentabilidad en la urnas. Ya se intentó esta estratagema. Con Rajoy diciéndole a Zapatero en la tele y a la cara que había traicionado la memoria de las víctimas. El fracaso coronó tanta contundencia.
Ya estamos como en 2009, atorados en un círculo vicioso que la derecha maneja sin complejos. El mecanismo trampa es sencillo. Se basa en el Principio Mayor Oreja: el gobierno negocia con ETA. Y si no hace, que lo demuestre derrotando a ETA de inmediato, enseñando sus arsenales en el telediario.
A partir de ahí, el cielo es el límite. Todo es susceptible de convertirse en prueba y todo sucede porque lo permite el gobierno; es más, por ser pieza de un plan cuya maldad ni el mismísimo Mayor Oreja alcanza a imaginar.
Si la Audiencia excarcela un etarra, culpa del gobierno. Si los partidos vascos se coaligan, culpa del gobierno. Si se cuela una sola lista precondenada, culpa del gobierno. Cuánto más se afane Rubalcaba en demostrar lo infundado de semejantes acusaciones, más pruebas de cargo aporta porque da igual. Siempre habrá otra excarcelación que parar, otra condena que cumplir integramente, otra lista que ilegalizar. Tanto aceptar los marcos de interpretación de los Populares para desmontar su entramado de sospechas, ha acabado por convencer a muchos de que algo de razón tendrán.
A lo mejor se debería probar una ruta alternativa para romper la hegemonía del discurso Popular. Déjese presentar a Bildu y sus listas escrupulosamente legales. Defiéndase y explíquese sin miedo la decisión. Pídase a la gente que se comprometa con su voto en la necesidad de ser valientes para ganar la paz. Votamos en un mes. Seguro que las urnas hablarían y nos dirían algo sobre ese compromiso.
Nunca desprecien a la gente pensando que hay que protegerla de los demagogos. Porque la gente suele ser sensata, castigando el oportunismo y confiando en el coraje..... Basta ya. O no?