Al parecer que alguien pregunte en castellano cuando el interlocutor está hablando en euskera no constituye una imposición, sino un acto de gozosa libertad. Al parecer, los periodistas son libres para elegir la lengua oficial en que se expresan. En cambio, los cargos electos, representates de miles de ciudadanos que hablan euskera, han sido privados de semejante derecho constitucional.
Para reforzar el argumento, se alude a la cooficialidad de ambas lenguas. Un error muy común entre la prensa estatal. En los respectivos estatutos se declara al gallego, catalán o euskera, lenguas propias de sus comunidades y al Castellano lengua cooficial ¿Con qué título jurídico se puede calificar de imposición que un cargo electo elija utilizar su lengua propia para el desempeño de su función política?
La cuestión de la ignorancia del Euskera se contesta sola. Más bien debería suponer una sólida razón a favor de una decisión que va a normalizar el uso del Euskera como lengua de trabajo cotidiano en las instituciones y los medios.
Los idiomas se defienden y respetan hablándolos y aprendiéndolos. Una elección que solo requiere voluntad y respeto.