7/5/11

Campaña, qué campaña? Día 1

Vota Nemo, vota


Sortu, Bildu, TC y tiran porque les toca. Los duros del PP vuelven a cabalgar a lomos del terrorismo. Rajoy -Mr.SinPreguntas de mayo- calla y otorga. Volvemos a la casilla de salida de la estrategia de las generales 2009.

Zapatero ya parece una vieja estrella del rock. La noticia es si Led Zplin llena o no en sus macroconciertos en pabellones.

Feijóo vuleve a prometer bajar un 30% cargos de confianza en ayuntamientos. Hace poco, prometió que sus alcaldes se bajarían el sueldo otro 30% y los alcaldes le dijeron que esperase sentado. Pero nadie lo recuerda.

Sigue nadando, sigue nadando. Prensa y candidatos tratan al votante como si fuera Dory, la incansable amiga de Nemo. Como si solo pudiéramos recordar los últimos cuatro segundos de campaña.

6/5/11

Cuaderno de bitácora. Fecha estelar 2011.5.6

La valiente y tranquilizadora decisión del TC nos coloca en el camino correcto para fortalecer la calidad de nuestra democracia.

Que una coalición formada por partidos legales no concurriera a unas elecciones no era el resultado que tenía en mente ni siquiera el inquietante legislador que redactó la Ley de Partidos. Si alguien hubiera dicho cuando se aprobó que Eusko Alkartasuna podría acabar quedando fuera de unos comicios por su aplicación, se le habría llamado exagerado.

Mientras exista la Ley de Partidos, podrá volver a estirarse como un chicle y usarse como herramienta al servicio de quién convierte el terrorismo en un argumento electoral.

Ahora es buen momento para empezar a reclamar la eliminación de nuestro ordenamiento jurídico de un engendro jurídico que permite que alguien vea bloqueados sus derechos políticos, sin que una sentencia le condene con su nombre y apellido.

Los cazadores de credenciales democráticas ya han puesto precio a las cabezas de los magistrados que han sabido recordar que la Constitución está para permitir a la política resolver los problemas, no para prohibir la política.

Si les das la razón, lo haces por honestidad. Si les llevas la contraria, porque eres un lacayo, o un cobarde, o un cómplice o un traidor.

Qué tomen buena nota quién creen que dándoles la razón desde el principio, acabas convenciéndoles al final por el peso de su propia lógica…. Qué lógica?

3/5/11

Cuaderno de bitácora. Fecha estelar 2011.5.3

Me niego a ser un formato, un soporte andante, un tablón de anuncios donde políticos, entrenadores o princesas del pueblo cuelguen sus mensajes al gusto.

Denunciar que no aceptan preguntas está bien. Es lo mínimo. Pero no basta. Por eso nació #sinpreguntasnocobertura. Porque hemos llegado a un momento donde no responder las preguntas, se ha ido convirtiendo en norma para algunos.

Mientras negar las preguntas salga gratis en términos de difusión del mensaje, siempre saldrá a cuenta el mínimo coste de alguna crítica profesional a pie de página. Mientras no se vea peligrar la difusión, no habrá reacción.

¿Y qué hacemos, no lo contamos?  Preguntan muchos legítimamente. Ni soy periodista, ni lo pretendo. Soy un tipo que le gusta informarse. Y quiero información. No quiero publicidad. Cuando alguien no acepta preguntas para explicar qué ha dicho, es que no viene a darme información, viene a colocarme un mensaje

Acabamos de tener un ejemplo práctico. Un partido convoca una comparecencia sin preguntas para colocar el titular de que está enfadado con otro. ¿Es esa la noticia que sería un drama no dar? ¿O la noticia es la que renunciamos a dar?: la respuesta a la pregunta que no quiere contestar: por ejemplo ¿Van a apoyar los presupuestos, si o no? Todo lo demás, propaganda.

¿O es que viendo los medios alguien duda que ayer un partido ha colocado un mensaje dirigido a un electorado específico y que caduca el 22-M?

¿O es que alguien duda de que cada vez que implicado en un caso de corrupción comparece sin preguntas, l o hace para colocar su mensaje conspiranoico y victimista y evitar dar respuestas?

¿O es que alguien duda de que cada vez que un candidato a lo qué sea no acepta preguntas, es para asegurarse que no comete errores que le puedan costar unos votos?

¿Cuál es exactamente la noticia que no se daría en esos casos? ¿No es mucho más noticia eso que dejamos de contar al no preguntar? Si quieren hacer llegar sus mensajes y solo sus mensajes, que se compren un anuncio  y lo paguen. Si quieren informarnos o incluso gobernarnos, que den la cara y se expliquen.

2/5/11

Cuaderno de bitácora. Fecha estelar 2011.5.2

Bin Laden ha muerto…. dicen. Lo único que sabemos con certeza se resume en que las primeras imágenes difundidas han resultado falsas. A partir de ahí, el cielo es el límite.

En esa absurda carrera por llegar el primero a ninguna parte en que se ha convertido informar, no pocos medios le llamaron Obama Bin Laden. Aún más medios, difundieron montajes de primer curso de Photoshop. Episodios que parecen hechos para abonar la sospecha de que, en realidad, Bin Laden nunca existió; es un holograma inventado por la CIA.

Acción militar al estilo “Playstation chapuza” , ejecución de estado o combinado vergonzoso de ambas. Sea lo que sea, pinta mal.

La democracia exige que se aclare al detalle cómo llegaron a alojarse una o más balas en la cabeza de Bin Laden. Quién se ha dado tanta prisa en arrojar su cuerpo al mar, olvida que el mar siempre devuelve cuánto tiramos deformado por la hinchazón y la podredumbre.

Ya se nos sirve un menú de pseudoinformación para confirmarnos que, como suele pasar, los que proclaman alzarse en nombre de los pobres viven en bunkers de lujo. O que quién manda a morir a los desesperados, suelen aguardar el triunfo de la revolución protegido entre un ejército de guardaespaldas.

Ahora queremos la información que nos explique por qué no se pudo hacer cómo exige la Justicia: detener, procesar y juzgar con garantías.

De entrada, una primera lección que conviene recordar. Bin Laden se hallaba confortablemente instalado en Pakistán. Sus negocios se seguirán administrando eficientemente en Arabia Saudí. Ambos gobiernos representan ese tipo de régimen amigo que tanto nos gusta apoyar en el mundo árabe porque ni hacen preguntas ni nosotros se las hacemos. Con esos amigos ¿para qué queremos enemigos?